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INFORMAZIONE, DEMOCRAZIA, SOLIDARISMO, LIBERAZIONE
(Italiano, English )

Indipendenza es una revista nacionalitaria nacida hace mas de 10 años sobre la base de un denominador común: un radical empeño anticapitalista y antiimperialista, que valore o, mejor, rehabilite el concepto de independencia nacional en el objetivo complementario de la liberación social.
Un observatorio prevalecientemente apuntado hacia el valor que rompe en las luchas de patrón nacionalitario (especialmente vascas, corsas e irlandeses), las cuales, en el corazón del occidente industrializado, proponen adelantados modelos sociales que se refieren al socialismo y que se basan en el respecto de las minorías, del ambiente y sobre un alternativa practicable en el paradigma de desarrollo capitalista e industrialista.
Algo de antitético por la barbarie parafascista de la limpieza étnica y por el autoritarismo de los Estados plurinazionales que se dicen democráticos, que reprimen la diferencia por necesidad de mercado.
Viviendo en un mundo en el que la dominación política esta incorporada en las mercaderías masivas, una expresión libertaria de las identidades culturales de los pueblos, de sus economías identitarias, del ser libres en libres tierras, premisa imprescindible por un sentido de fraternidad internacional y de un sistema de relaciones internacionales justo y equitativo, es ya en si misma algo que estructuralmente contrasta con los intereses sobre nacionales de las oligarquías financieras y de cada forma de capitalismo.
Oligarquías que apuntan a la imposición de una estandarización estilo supermercado a traves del aniquilamiento de cada Ser individual y colectivo, para así disponer de una masa de individuos débiles y manipulables, reducidos al rango de sirvientes y de simples consumidores.
No es una casualidad que, en el mundo, sean precisamente las luchas nazionalitarias radicales de liberación las que representan el frente mas avanzado e incisivo de la conflictualidad antistemica. Las que se presentan como una alternativa seriamente posible al modelo capitalista y a sus instrumentos de opresión internacional: Fondo Monetario Internacional, Banca Mundial, Organización Mundial del Comercio, OTAN, etc..
Si el derecho a la autodeterminación de los pueblos queda como un punto firme, esto no puede convertirse en el pretexto para solidarizarse con el que se sirve de ello, o se ha servido, para negarlo a otros. Así como el derecho a la diferencia no debe ser confundido o mistificado con la imposición de la diferencia, con el racismo diferencialista.
En este sentido el sentir "comunistico" de una nación no se puede limitar a solamente el plano cultural, para después perpetuarse en las dinámicas sociales y políticas internas, aun cuando en la lengua autóctona, la misma lógica de opresión y de dependencia que había dado origen a la lucha de liberación.
El desenlace estratégico de un acercamiento reaccionario y uno de emancipación a la cuestión nacional es este, para no seguir cargando, en la construcción posible de un socialismo libertario o, prescindiendo de cómo queremos definirla, de una sociedad liberada y libre, nudos no desatados no menos relevantes e inseparables de los de clase.
Reevaluar la cuestión nacional, las cuestiones nacionales, en sus propios valores culturales, políticos, económicos y también radicales, revolucionarios, "comunisticos", asumirlas como eje principal y de unión de la lucha política anticapitalista y antiimperialista, significaría ir mas allá del refutar el estado de cosas presentes, hacia una perspectiva material de construcción realista y posible de la emancipación social.
Un nudo, el de una autentica y real independencia nacional, que se presenta aun en nuestro país, y que en la repetida prueba de los hechos ya no puede mas ser negado, disimulado, minimizado.
Un nudo ineludible, que hay que afrontar seriamente, un proprio y verdadero ojo de la aguja del cual no se puede prescindir de pasar en cuanto condicionante cremallera entre política exterior y política interna.
La negación de una cuestión nacional italiana constituye, como bien puede verse, no solo la causa del inmovilismo político que caracteriza la vida de nuestra nación, y aun más, en estas condiciones de dependencia imperialista y de una soberanía muy limitada, la razón de la imposibilidad de una transformación radical del método de producción y de la distribución de la riqueza, de las relaciones entre los hombres y entres los mismos y el ecosistema, la imposibilidad, en fin, de una autentica liberación.
Nazionalitarismo, entonces, como propuesta de liberación social, de defensa del territorio y de la naturaleza por el holocausto ambiental, estructuralmente producto del carácter omnívoro y destructivo del capitalismo y de su lógica de ganancia.
Nazionalitarismo como propuesta de antirracismo, de solidarismo de base, de antifascismo, que sepa ver y contrastar el germen de la explotación y de la persecución de los del otro donde quiera que se manifieste. En tal perspectiva nos sentimos ínter- nacionalistas, considerándonos política y éticamente vecinos a cualquier realidad que se mueva en el sentido anticapitalista y antiimperialista.
Nuestro sueño igualitario, de justicia social, de liberación individual y colectiva es, en esta óptica, sin fronteras.